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Tema · Estructura y gobernanza

El liderazgo como función de la organización

El liderazgo suele identificarse con una persona: el jefe, la jefa de departamento, el dueño. Para la gobernanza de una empresa ayuda otra mirada. El liderazgo es una función de la organización: se encarga de que los objetivos estén claros, las tareas se repartan, la información fluya y las decisiones se tomen y se implementen.

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Una función, dos caras

Quién ejerce la función de liderazgo y en qué lugar es una cuestión de roles y de estructura. Dentro de esta función se pueden distinguir dos caras que en el lenguaje cotidiano suelen mezclarse bajo la palabra “liderazgo”.

El Management dirige dentro de órdenes existentes. Planea, implementa y controla, fija objetivos, toma decisiones y diseña estructuras. Traduce una visión en funciones y proyectos que se pueden gestionar, y actúa a través de la visión de conjunto, los procesos y el poder que da la función.

El Leadership crea nuevos órdenes. Se basa en la visión, la estrategia y los valores vividos, y con frecuencia actúa con independencia del puesto o del cargo: a través de la influencia, la convicción y la confianza. Quien lidera así cuestiona los órdenes existentes y, al mismo tiempo, sigue dominando el Management.

Management Leadership
Orientación hacia la tarea hacia las relaciones
Preguntas guía ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Qué? ¿Para qué?
Relación con el orden implementa órdenes existentes crea nuevas formas de orden
Actúa a través de función, visión de conjunto, minimización de riesgos influencia, convicción, confianza
El éxito se mide en indicadores, objetivos alcanzados capacidad de adaptación; el desempeño viene después

Ambas caras no son opuestas ni forman una jerarquía. Una organización necesita las dos, en distintos lugares y en distinta proporción.

Para qué existe el liderazgo

El liderazgo en este sentido tiene un propósito sobrio: hacer que una organización sea capaz de actuar y de decidir, y mantenerla así. Para la dirección general en las medianas empresas, esto es sobre todo una cuestión de arquitectura: ¿Qué roles existen, cómo están delimitados, dónde se toman qué decisiones y por qué vía llega allí la información necesaria?

Aclarar objetivos

Todos saben para qué trabajan y cómo se mide el éxito.

Ubicar la responsabilidad

Cada tarea tiene un destinatario, y la responsabilidad última, un lugar reconocible.

Dirigir la información

Las decisiones se toman con una base suficiente y necesaria.

Ordenar la colaboración

Se sostiene también bajo presión y a través de los límites entre áreas.

Reordenar

Cuando los órdenes existentes ya no se sostienen, surgen otros nuevos.

El liderazgo no es una calle de un solo sentido. También los miembros del equipo tienen tareas de liderazgo, hacia arriba y entre sí: exigir participar en la definición de los objetivos, revisar y aclarar el propio encargo, entender las sugerencias como ayuda y no como crítica, respaldar los resultados y respetar las reglas del juego.

Primero Management, después Leadership

Wolfgang Saaman asigna las tareas del liderazgo a las dos caras y las vincula con un orden claro.

1 Aclarar el Management

  • Analizar, estrategia
  • Orientación a objetivos y resultados
  • Métodos e instrumentos
  • Controlar los logros y darles seguimiento
  • Resolver problemas, organizar
  • Impulsar e implementar proyectos y procesos

2 Después, Leadership

  • Transmitir visión y sentido
  • Generar confianza, ser predecible
  • Reconocimiento y atención
  • Aclarar expectativas, dar orientación
  • Reconocer roles, asignar los puestos adecuadamente
  • Involucrar a las personas, mediar en los conflictos, celebrar los logros

El orden tiene importancia práctica. Donde no están claros los objetivos, los métodos, los ámbitos de responsabilidad y los procesos, los problemas de colaboración no se resuelven con motivación ni con reconocimiento. A la inversa, un Management impecable no basta cuando la organización tiene que adaptarse a condiciones que cambiaron.

Por qué las decisiones no llegan

El modelo de clarificación y decisión describe las decisiones en las organizaciones como una pirámide. Cada nivel descansa sobre el inferior, y una decisión solo se sostiene en la medida en que su base está aclarada.

Revisar de arriba hacia abajo

  1. ImplementaciónDecisión, acciónEficacia, cambio
  2. HabilitaciónInformaciónConocimiento, detalles, transparencia
  3. OrientaciónContextoComprensión de relaciones e interacciones
  4. EstructuraReglas y rolesOrden y orientación
  5. BaseRelación en el grupoPertenencia, reconocimiento

La idea práctica: cuando las decisiones no se implementan, el problema rara vez está en el nivel de la decisión misma. Con más frecuencia falta información, no se ha entendido el contexto, las reglas y los roles no están claros, o las personas involucradas no se sienten parte del conjunto. Quien revisa de arriba hacia abajo encuentra el nivel en el que hay que intervenir.

Antes de una decisión, algunas preguntas sencillas ayudan a asegurar una valoración: ¿Puedo saber esto con certeza? ¿Cómo lo sé, y aplica aquí exactamente igual? ¿Qué pasaría si no fuera así? ¿Tiene sentido de manera coherente? ¿Desde qué perspectiva sería incorrecto?

Cuatro factores para equipos gobernables

El modelo GRPI se remonta a Richard Beckhard. Nombra cuatro factores con los que se puede revisar qué tan gobernable es un equipo. El orden es importante: la falta de claridad en un factor superior suele manifestarse como perturbaciones en los inferiores.

G

Objetivos

Goals

¿Para qué existe el equipo, qué debe lograr, quién se beneficia? ¿Qué tan bien conocen todos los objetivos, cuánto acuerdo o desacuerdo hay?

R

Roles

Roles

¿Qué reparto de tareas y qué roles existen? ¿Qué tan claros son, qué tan fijos, qué tan flexibles?

P

Procesos

Process

¿Cómo están organizados los procesos, las herramientas, las reglas de las reuniones y las vías de comunicación, y qué tan eficaces son?

I

Colaboración

Interpersonal Relationships

¿Comparten los miembros valores de colaboración? ¿Cómo están la cohesión y la confianza?

Un equipo que discute sobre la convivencia muchas veces tiene un objetivo sin aclarar o roles poco claros. GRPI ayuda a intervenir en la causa y no en el síntoma.

Quién pertenece, quién decide

El modelo FIRO de William C. Schutz describe tres necesidades básicas que actúan en todo grupo. Suelen pasar a primer plano en este orden:

dentro o fuera

Inclusión

Participación, reconocimiento, sentirse necesario

arriba o abajo

Control

Influencia, responsabilidad, pautas

cerca o lejos

Afecto

Apoyo, lo personal, cercanía

Para la organización, esto significa: un órgano de decisión o un equipo de proyecto recién formado aclara primero quién pertenece y quién recibe información, y después quién decide qué. Quien responde estas preguntas de forma estructural, mediante la composición, las listas de distribución y las facultades de decisión, les quita mucha de la fuerza con la que, de otro modo, se dirimen de manera informal.

Persona y rol

Un rol no es lo mismo que la persona que lo desempeña. Ambos se traslapan en una zona en la que alguien da forma a su rol. El rol mismo surge entre dos polos: la idea que tiene de sí misma la persona que lo ocupa y las exigencias de las partes interesadas. El ejemplo de una jefatura de departamento muestra cuántas son:

En la organización

  • Dirección de área
  • Dirección de Recursos Humanos
  • Jefaturas de equipo
  • Personal
  • Representación de los trabajadores
  • Reglas y normas

Fuera de ella

  • Clientes
  • Consultores
  • Agencias
  • Proveedores

De ahí se desprende para la gobernanza: los roles deberían estar descritos de forma explícita, incluidas las expectativas de las partes interesadas más importantes. Las exigencias contradictorias hacia un rol son un problema de estructura, no de personalidad, y deberían aclararse como tal. Los modelos de roles y su contraste con las personas que los desempeñan deben revisarse aproximadamente cada tres a cinco años.

¿Puede o quiere?

Qué apoyo sirve depende de dos preguntas: ¿Existe la capacidad para esta tarea? ¿Existe la disposición para esta tarea? El modelo sigue el grado de madurez del Liderazgo situacional de Paul Hersey y Ken Blanchard. Describe la relación con una tarea concreta, no a una persona: la misma persona puede sentirse segura y motivada en una tarea y, en una nueva, ni lo uno ni lo otro. Los cuatro nombres del apoyo provienen del modelo que se usa aquí, no de Hersey y Blanchard.

Falta capacidad

Hay capacidad

Hay disposición

Disposición sí · capacidad no

Capacitador

Desarrollar la capacidad

Disposición sí · capacidad sí

Mentor

Compartir experiencia, transferir responsabilidad

Falta disposición

Disposición no · capacidad no

Ayudante

Crear condiciones, apoyar de forma concreta

Disposición no · capacidad sí

Coach

Aclarar los motivos de la falta de disposición

La misma distinción está en los principios de liderazgo de Saaman: en los temas de Management la pregunta es “¿Puede la persona?”, y la respuesta está en la asesoría y la capacitación. En los temas de Leadership la pregunta es “¿Quiere la persona?”. Lo decisivo es no mezclar ambas preguntas. Quien interpreta una falta de capacidad como falta de voluntad recurre a llamados de atención donde harían falta capacitación o mejor información.

Muchos problemas de liderazgo aparentes se resuelven ya en los niveles inferiores: en las condiciones y la información, en el comportamiento concreto, en las capacidades y las herramientas. Por encima están cuestiones más fundamentales, como el propósito, las reglas y la idea que se tiene de un rol.

Énfasis por nivel

Entre los niveles jerárquicos se desplaza el énfasis: cuanto más alto, más estratégico; cuanto más bajo, más operativo. El Leadership no está ligado a la cúpula. También la jefatura de equipo lidera, en la colaboración directa.

Nivel Énfasis: tarea
Consejo de administración, dirección general Leadership: visión
Dirección de área Management y Leadership: estrategia y desafío
Jefatura de departamento Management: gobernanza e impulsos
Jefatura de equipo Leadership en la colaboración directa: ejecución

En las medianas empresas con estructuras planas, una persona suele cubrir varios de estos niveles a la vez y cambia constantemente entre visión, gobernanza y ejecución. Vale la pena hacer conscientes estos cambios y aclarar qué tarea se necesita en cada órgano de decisión o reunión.

¿Qué aporte le falta al equipo?

Además de los roles formales, en todo equipo hay roles funcionales: aportes que un equipo necesita para trabajar bien. Gellert y Nowack distinguen seis. Su valor práctico está en las señales que muestran que falta un aporte. En lugar de preguntar quién es de qué “tipo”, se pregunta: ¿Qué aporte falta en este momento, y cómo se puede organizar?

Dirigir, facilitar

Conduce el proceso del equipo, mantiene en equilibrio objetivos, tiempo y recursos.

Si falta: desorientación, luchas de poder, camarillas, muchos debates sobre el procedimiento

Implementar, coordinar

Traduce las decisiones en calendarios y planes de acción, construye estructuras estables.

Si falta: muchos caminos iniciados, ningún resultado, ningún plan de acción claro

Aportar ideas

Trae ideas originales, ataca los problemas de fondo.

Si falta: soluciones según el patrón de siempre, bloqueos mentales, desgano

Conectar

Establece contacto con los entornos relevantes, encuentra ayuda externa.

Si falta: cocerse en su propio jugo, trabajo duplicado, nadie sabe lo que hace el equipo

Cohesionar

Mantiene unida la comunicación interna, absorbe las tensiones.

Si falta: reticencia a participar abiertamente, búsqueda de culpables, rotación

Concluir

Lleva los proyectos a término, revisa los detalles.

Si falta: muchos borradores a medias, errores por descuido, dispersión al final

El modelo de Belbin distingue nueve roles en tres grupos: orientados a la acción, al conocimiento y a la comunicación. Ambos modelos subrayan lo mismo: se necesita diversidad de aportes. Sin embargo, en un equipo pequeño difícilmente se pueden cubrir nueve roles, y los modelos no reflejan la química ni la simpatía.

Cómo se ve en la empresa

En las medianas empresas, los temas de liderazgo rara vez se presentan como “problema de liderazgo”, sino como una perturbación concreta en la operación. Cada perturbación remite a un modelo que ayuda a encontrar la causa.

Las decisiones se toman, pero no se implementan.

Pirámide de clarificación¿Falta información, falta el contexto, hay responsabilidades sin definir?

Un área discute sobre la convivencia.

GRPIPrimero revisar si los objetivos y los roles están claros, después trabajar en la colaboración.

La dirección general es el cuello de botella de todo.

Fundamentos del liderazgo, niveles¿Qué responsabilidad corresponde a otro lugar, y qué información tiene que fluir hacia allá para ello?

Una jefatura de departamento está atrapada entre expectativas contradictorias.

Persona y rol¿Qué exigencias se contradicen, y quién tiene que resolverlas?

Un equipo de proyecto produce ideas, pero no resultados.

Roles de equipo¿Faltan aportes para implementar o concluir?

Una tarea nueva no arranca.

¿Puede o quiere?¿Se necesita capacitación, información o aclarar el encargo?

Las áreas trabajan una al lado de otra en lugar de juntas.

Fundamentos de la cooperación¿Faltan prioridades comunes, reglas de suplencia o la exclusión de la rivalidad?

La colaboración entre áreas tiene sus propias condiciones: seguridad y orientación (roles, derechos y obligaciones aclarados, compromiso, exclusión de la rivalidad), objetivos comunes y prioridades claras, capacidad de actuar (reglas para la convivencia, intercambio de conocimiento, suplencias) y viabilidad a largo plazo (respaldo de la dirección, responsabilidad mutua).

Malentendidos frecuentes

Supuesto

“El liderazgo es una cualidad de la jefa o del jefe.”

El liderazgo es una función de la organización. También los miembros del equipo lideran, por ejemplo cuando exigen objetivos o aclaran encargos.

Supuesto

“El Leadership es mejor que el Management.”

Se necesitan ambos. El Leadership sin un Management aclarado genera entusiasmo sin resultados.

Supuesto

“Los conflictos en el equipo son problemas de relación.”

A menudo detrás hay objetivos, roles o procesos poco claros.

Supuesto

“Quien no cumple, no quiere.”

La falta de capacidad y la falta de disposición exigen respuestas muy distintas.

Supuesto

“Un rol se define una vez y queda listo.”

Los roles surgen del contraste con sus partes interesadas y deben revisarse con regularidad.

Supuesto

“Más información siempre es mejor.”

Lo que cuenta es la información suficiente y necesaria para cada decisión.

Límites de los modelos

  • Ayudas para ordenar, no juicios. Los modelos hacen visibles patrones. No sustituyen la revisión técnica ni la responsabilidad por una decisión.
  • No diagnostican personas. Quien usa los roles de equipo o los grados de madurez como etiqueta refuerza atribuciones en lugar de aclarar tareas.
  • La estructura es necesaria, no suficiente. Donde faltan confianza y cohesión, incluso la mejor descripción de roles tiene un efecto limitado.
  • La química queda fuera. Los modelos solo pueden explicar en parte por qué una constelación bien planteada en lo formal no funciona.
  • Énfasis, no fronteras rígidas. En las empresas pequeñas, varios niveles suelen coincidir en una sola persona.

Entender el liderazgo como tema de estructura y gobernanza significa dirigir las preguntas primero al asunto: ¿Están claros los objetivos? ¿Están aclarados los roles? ¿Llega la información adonde se decide? ¿Está la responsabilidad en un lugar reconocible?

Patrick Schmid en una conversación

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