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Tema · Colaboración y cambio

Change:
el cambio en las organizaciones

Bajo la palabra change se agrupan cosas muy distintas: un software nuevo, una reestructuración, un mercado nuevo, una crisis, un relevo generacional en la dirección. Precisamente esa amplitud es una de las razones por las que el cambio fracasa. Quien distingue de dónde viene, qué tan profundo llega y qué camino toma, elige un enfoque adecuado. La base para ello es SITA, el enfoque de Gisela Wendling y The Grove.

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Cuatro preguntas para todo cambio

Change designa el paso de una organización de un estado existente a uno nuevo. La base de este tema es SITA, de Gisela Wendling y The Grove. SITA significa “Stepping into Your Transformational Agency”, en esencia: crecer hacia la propia capacidad de dar forma al cambio. SITA no es una herramienta aislada, sino un conjunto de varios modelos relacionados. Estos responden, uno tras otro, a cuatro preguntas:

¿De dónde viene el cambio?

Los impulsores (Drivers of Change)

¿Qué tan profundo llega?

Los tipos (Types of Change)

¿Qué camino toma?

El modelo de fases con el espacio de transición en el centro

¿Qué se necesita para darle forma?

Cuatro campos de competencia (Change Maker's Spindle)

Aquí SITA se complementa con un hallazgo de la investigación de redes: el cambio no se propaga en las organizaciones como una noticia, sino por contagio complejo. Eso explica por qué cambios bien comunicados aun así no llegan.

Una fórmula básica y breve ordena lo que actúa en conjunto en todo cambio:

Causa

genera.

Algo desencadena el cambio.

Condición

posibilita.

Deben darse ciertos requisitos para que pueda ocurrir.

Contexto

sostiene.

El entorno decide si lo nuevo perdura.

La fórmula es breve a propósito. Ayuda contra una reducción frecuente: muchos proyectos se ocupan solo de la causa, es decir, del motivo y del objetivo, y pasan por alto si existen las condiciones y si el contexto puede sostener lo nuevo.

De dónde viene el cambio

SITA distingue tres impulsores. En la práctica suelen aparecer juntos. Aun así, la distinción ayuda, porque cada impulsor crea un punto de partida distinto.

Situational · situacional

¿Qué ocurre a nuestro alrededor?

Circunstancias y contextos externos que están fuera del propio control. El cambio se impone desde fuera.

Volitional · voluntario

¿Qué queremos hacer distinto de manera consciente?

Objetivos, planes y ambiciones propios o ajenos. El cambio se elige y lo sostiene la motivación por lo nuevo.

Developmental · evolutivo

¿Qué ha superado ya su forma anterior?

Un paso de desarrollo, la transición a una nueva etapa. El cambio surge de la maduración o de dinámicas colectivas.

Qué tan profundo llega

Tres tipos de cambio distinguen la profundidad. Para la gobernanza, esta distinción es central. La crisis es un caso especial sin un lugar fijo en la escala: puede desembocar en una adaptación o en una transformación.

Change · Adaptación

Hace falta una adaptación para alcanzar un objetivo o afrontar una situación. Se trata de mejorar lo que ya se hace. En esencia, la organización sigue siendo lo que es. En gran medida planificable, porque el objetivo es conocido y la organización es estable.

Crisis

Algo ha perdido el equilibrio. La pregunta decisiva es si es posible volver al estado anterior. Según la respuesta, bastan grandes adaptaciones o comienza una transformación. Un caso especial: a menudo empieza sin quererlo, y solo en el transcurso se ve hacia dónde lleva.

Transformación

Un cambio profundo en el estado o en la etapa de desarrollo. Al final hay una nueva comprensión de sí misma o de la organización. No puede describirse por completo de antemano, porque cambia justamente aquello desde lo cual se planifica.

Si la adaptación y la transformación se tratan igual, surgen errores típicos: una transformación profunda se planifica como un proyecto con hitos, o una adaptación manejable se infla con gran esfuerzo hasta convertirla en un “cambio cultural”.

Qué camino toma

El Wendling Liminal Pathways Change Framework, que lleva el nombre de su autora, Gisela Wendling, describe el cambio como una transición en tres fases. Sus orígenes están en los ritos de paso (Rites of Passage): desde siempre, las comunidades dan forma a las transiciones importantes en una secuencia fija: desprenderse, atravesar, llegar. La imagen es la oruga que se disuelve en el capullo y se forma de nuevo como mariposa.

A través de las tres fases corre un eje con dos lados: el proceso interior, es decir, lo que cambia en las personas involucradas en su pensar, percibir y vivir, y el apoyo exterior, es decir, lo que aporta el entorno. Solo su interacción crea las condiciones para un cambio profundo. Para una dirección general, la palanca es sobre todo el lado exterior, porque se puede configurar mediante estructura, información y decisiones.

1 · Separation

Desprendimiento

El orden anterior, la antigua comprensión de sí

Proceso interior Reconocer finales, ver posibilidades, practicar el soltar

Apoyo exterior Dar retroalimentación y perspectivas, ayudar a planificar y preparar

2 · Liminality

Transición

El espacio intermedio: lo anterior ya no sostiene, lo nuevo todavía no

Proceso interior Ambigüedad, incertidumbre y no saber; acceso a ideas nuevas

Apoyo exterior Atestiguar y normalizar la transición, sostener un espacio en el que pueda surgir lo nuevo

3 · Integration

Incorporación

La organización nueva, transformada

Proceso interior Llegar, estabilizar, consolidar

Apoyo exterior Reconocer la llegada, valorar los logros, desarrollar de forma dirigida nuevas capacidades

El modelo también nombra el lado emocional de cada fase, por ejemplo miedo, conmoción o entusiasmo al desprenderse y alivio al llegar. Forma parte del cuadro, pero no puede producirse mediante estructura. Importante: las fases describen tramos de una transición, no el estado de una empresa o de una persona. Distintas áreas de una organización pueden encontrarse al mismo tiempo en fases distintas.

El espacio intermedio

La liminalidad, del latín limen, umbral, es el corazón del modelo. Se refiere al estado entre lo anterior y lo nuevo. Cinco imágenes destacan cada una un aspecto distinto:

Crisol

Un espacio en el que, por la intensidad, surge algo nuevo

Umbral

El límite entre lo conocido y lo desconocido, lo viejo y lo nuevo

Ni aquí ni allá

Un estado en suspenso entre dos mundos

Tensión

Los opuestos coexisten y se convierten en fuente de nuevas soluciones.

Túnel

Oscuro por momentos, pero con salida

Para las organizaciones, esta fase es delicada. Las reglas y responsabilidades anteriores ya no rigen de forma fiable, las nuevas aún no están asentadas, y surge presión por terminar rápido con la incertidumbre. Quien trata el espacio intermedio como una falla, o bien vuelve antes de tiempo a lo anterior, o bien impone algo nuevo a medio hacer.

Quien entiende el espacio intermedio como parte necesaria del camino puede sostenerlo de forma consciente: con información clara sobre lo que ya rige y lo que sigue abierto, y con estructuras que dan orientación sin anticipar el resultado.

Lo que se necesita: Change Literacy

La Change Maker's Spindle, en esencia el huso de quienes impulsan el cambio, describe cuatro campos de competencia que juntos forman una rueda. Su eje es el mismo que en el modelo de fases: proceso interior y apoyo exterior.

Campo Denominación Núcleo
Mind Change Literacy (competencia para el cambio en el pensamiento) Entender patrones, impulsores y dinámicas del cambio
Spirit Inner and Outer Guidance (orientación interior y exterior) Armonizar valores y sentido con los recursos externos
Heart Emotional Fluidity (flexibilidad emocional) Manejar las emociones en situaciones inciertas
Body Somatic Awareness (percepción corporal) Notar las reacciones de estrés y usarlas como información

Para el trabajo sobre la cuestión de fondo, el primer campo es decisivo. Change Literacy significa entender patrones, impulsores y dinámicas del cambio, tanto a nivel individual como sistémico. Esto incluye tener ideas sobre qué enfoques y estructuras de apoyo necesita cada fase, y la capacidad de generar sentido en medio de la complejidad. Justamente eso aportan los demás modelos de SITA: son las herramientas de la Change Literacy. Los otros tres campos se refieren a capacidades personales e interpersonales. Forman parte del modelo completo, pero no son objeto de un trabajo sobre estructura, gobernanza y decisión.

Cómo se propaga el cambio

Un modelo de fases describe qué camino toma un cambio. Pero no responde cómo se propaga un comportamiento nuevo en una organización. Ahí entra la investigación del sociólogo Damon Centola. Su hallazgo: una noticia se propaga cuando se escucha una vez. Un comportamiento nuevo se propaga solo cuando las personas lo viven varias veces, desde distintas fuentes y en relaciones de confianza. Centola lo llama contagio complejo (complex contagion).

El cambio no es un problema de comunicación, sino un patrón de red. Se vive y se observa, a lo largo del tiempo, en las relaciones y en el comportamiento repetido.

De este hallazgo se derivan cinco condiciones que favorecen que el cambio tenga éxito:

Vivirlo varias veces

Una vez no basta. Lo nuevo tiene que vivirse varias veces y desde distintas direcciones.

Portadores creíbles

Lo decisivo es la credibilidad cotidiana, no la jerarquía ni el cargo.

Vínculos fuertes

El cambio ocurre en relaciones cercanas y de confianza, no a través de redes laxas.

Comportamiento visible

Mostrar en lugar de contar. Lo nuevo tiene que poder observarse.

Repetición en el tiempo

Ninguna campaña basta. Solo la continuidad permite que el comportamiento nuevo eche raíces.

De ahí resultan cuatro preguntas de verificación para todo proyecto de cambio:

¿A quién se observa? ¿Qué personas sirven de modelo en el sistema?

¿Dónde están las conexiones de confianza? ¿Qué relaciones sostienen el cambio?

¿El comportamiento nuevo es visible y se repite? ¿Se practica con regularidad?

¿El proyecto apuesta por el refuerzo o por la mera toma de conciencia? ¿Está pensado para durar o solo para llamar la atención?

El contagio complejo encaja con la fórmula básica del principio: la causa puede venir de arriba, pero si las condiciones y el contexto sostienen lo nuevo, eso se decide en la red de las relaciones cotidianas. A esto se suma que las organizaciones son sistemas complejos. Pequeñas intervenciones pueden tener un gran efecto y grandes intervenciones ninguno; las decisiones anteriores limitan las opciones posteriores. Los planes con un estado final fijo prescriben un futuro que no llegará así. Más útil es un horizonte largo con pasos pequeños, retroalimentación y aprendizaje. Más al respecto en el tema Gestión de la complejidad.

Cómo se ve en la práctica

En las medianas empresas, los cambios rara vez aparecen como un gran programa, sino como una situación concreta. Los modelos ayudan a clasificar esa situación antes de elegir un enfoque.

Cambia un mercado, una regla o un cliente importante

El impulsor es situacional, la organización no tiene opción. La primera pregunta es el tipo: ¿basta una adaptación o la situación pone en entredicho la manera en que hasta ahora se entiende el negocio? Si se omite esta pregunta, suele surgir una adaptación apresurada a algo que en realidad exige una transformación.

La dirección general quiere hacer algo distinto de manera consciente

Reordenar procesos, introducir un sistema nuevo, redistribuir responsabilidades: el impulsor es voluntario. El riesgo está en la propagación. La decisión está tomada y anunciada, y en el día a día cambia poco. Las preguntas de verificación del contagio complejo muestran dónde tiene que hacerse visible el comportamiento nuevo y quién puede encarnarlo de forma creíble.

La empresa ha superado su forma

Lo que funcionaba con pocas personas y de palabra ya no se sostiene. El impulsor es evolutivo, a menudo falta un detonante único. Es típico que el desprendimiento haya comenzado hace tiempo sin que nadie lo nombre. Hacer visible la fase ya es un primer paso de gobernanza.

Una crisis golpea a la empresa

Primero se plantea la pregunta de si es posible volver al estado anterior. Si lo es, bastan grandes adaptaciones. Si no lo es, comienza una transición con las tres fases, aunque la operación diaria presione para restablecer la “normalidad” lo antes posible.

Un cambio se queda atorado en el espacio intermedio

Lo anterior se ha eliminado, lo nuevo todavía no funciona de forma fiable. Las decisiones se posponen, las informaciones se contradicen y crece el deseo de volver al estado anterior. Aquí ayuda el apoyo exterior en el sentido del modelo: nombrar con claridad que este estado forma parte de la transición, transparentar lo que ya rige y sostener espacio para lo nuevo en lugar de fijarlo precipitadamente.

Lo nuevo ya está, pero no se arraiga

Tras un cambio logrado, la incorporación no llega. Nadie valora lo alcanzado, no se desarrollan nuevas capacidades de forma dirigida y los hábitos vuelven a colarse. La tercera fase necesita su propia atención: reconocimiento, estabilización, consolidación.

En todos los casos, el trabajo sobre la cuestión de fondo es el mismo: clasificar el cambio (impulsor, tipo), reconocer la fase actual, configurar el apoyo exterior mediante estructura, información y vías de decisión, y verificar si el comportamiento nuevo se hace realmente visible en la red.

Supuestos a prueba

Supuesto Más acertado
El cambio es un plan de proyecto. Para una adaptación puede servir un plan con hitos; para una transformación, no. El espacio intermedio no se puede calendarizar, solo configurar.
Bien comunicado es medio cambiado. Anuncio, presentación y circular generan conciencia, pero todavía no un comportamiento nuevo. Quien solo informa apuesta por la atención en lugar del refuerzo.
A quien está arriba se le imita. Que se adopte un comportamiento nuevo depende menos del cargo y la posición que de la credibilidad cotidiana de quienes lo muestran.
Incertidumbre significa: algo sale mal. La fase en la que lo anterior ya no sostiene y lo nuevo todavía no, forma parte del camino. Terminarla precipitadamente suele costar justo aquello de lo que se trataba.
Con el cambio implementado, ya está hecho. Solo la incorporación decide si lo nuevo perdura. Es el tercer elemento de la fórmula básica: el contexto sostiene.

Límites de los modelos

  • Ayudas para ordenar, no recetas. Los modelos ayudan a clasificar un cambio y a encontrar puntos ciegos. Las medidas concretas resultan solo de traducirlos a cada organización.
  • No son etiquetas para personas o empresas. Quien dice “el departamento está en la liminalidad” o “el colega todavía está en el desprendimiento” convierte una herramienta de observación en un casillero. Las fases describen tramos de una transición, no características de las personas involucradas.
  • Lo interior no se puede gobernar. El modelo de fases y la Spindle describen expresamente también emociones, comprensión de sí y reacciones corporales. Una dirección general puede configurar las condiciones exteriores, no la vivencia de cada persona.
  • Las fases no transcurren limpiamente una tras otra. Partes de una organización pueden encontrarse al mismo tiempo en fases distintas, y una transición puede recaer en el espacio intermedio.
  • El contagio complejo necesita tiempo. El patrón explica por qué el cambio actúa con lentitud. No lo acelera por sí solo.
Patrick Schmid en una conversación

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